sábado, 31 de agosto de 2019

# libro # reseña

Reseña: El Anónimo


Título: El Anónimo
Autor: Natasha Preston
Formato: Kindle Edition
Páginas: 250 (según mi edición)
Capítulos: 28 capítulos.
Goodreads | Amazon            


Cuando Lylah y sus amigos recibieron el anónimo, lo tomaron a broma.
¿Un admirador secreto?
Parecía una tontería por la que no merecía la pena preocuparse.
Ese fue el primer error.
Porque pronto uno de ellos desaparece... y aparece un nuevo mensaje: SERÁS MÍA.


¡Finalmente pude volver con una reseña!

Ah, chicos, es que me vi atacada por un fastidio de leer, un bloqueo –como si no fuera algo común en mí–. Debo admitir que a veces se torna desesperante porque deseo traer más contenido al blog, pero entonces vi un vídeo de Kyoko en el cual habla de los bloqueos de lector y caí en cuenta de que, justo como dice ella, no es necesario atormentarse la mente. Si no quieres leer, pues no leas, y una amiga también decía que a veces la mente se cansa de las lecturas, no importa si el lapso de descanso es un día, una semana, un mes o un año, es mejor distraerse con otras cosas, y esperar a que aparezca el libro adecuado que te saque de ese hoyo.
Y para mí, este libro me sacó de ese hoyo. Porque hasta ahora, no había leído COMPLETO (sin saltarme escenas ni nada) un libro.

Lylah es una joven universitaria que vive en una casa alquilada con sus 5 mejores amigos: Chace, Sonny, Isaac, Sienna y Charlotte. Estamos en la víspera del día de San Valentín, una fecha que Lylah particularmente odia pues, dos años atrás, en dicha fecha perdió a sus padres en un accidente, quedando solo su hermano mayor Riley y ella. El golpe de la pérdida la afectó no solo física, sino emocional y psicológicamente, volviéndola dependiente de su hermano y haciéndola visitar terapeutas y psicólogos, hasta que por fin decidió mudarse con sus amigos, teniendo así un poco de independencia.
Dos semanas antes del 14 de febrero, Lylah y sus amigos comienzan a recibir notas anónimas. La primera dirigida a Sonny y el cual rezaba: “Tu corazón será mío”. Tomándola como una broma de alguna ex resentida, los chicos deciden ignorarlo. Hasta que Sonny desaparece y su cuerpo fue encontrado rajado en el pecho y sin su corazón un día después. Es entonces que las notas ya no son tomadas a broma.
Todo parece indicar que el objetivo final es Lylah y sus amigos son los que se interponen en su camino. ¿Quién es el asesino? ¿Qué quiere de Lylah? ¿Acabarán sus amigos muertos hasta que por fin llegue a ella?
RESEÑA CON SPOILERS (en capturas)
Sáltatelas.

Wuo.
Hacía mucho que un libro no me tenía en punta, que me gustara tanto como este. Tiene varias cosas que me encantan: un obsesivo asesino psicópata, notas, una narración amena y una protagonista que me agrada y el cual es el objetivo del primero.
Voy a comenzar primero con que este libro no tiene buenas reseñas en Goodreads, y puedo entender por qué. La narración es un poco plana, los personajes son un poco planos, pero creo que para gustos, los colores, porque a mí me pareció muy interesante, como dije, me mantuvo en vilo todo el tiempo. Aparte, también voy a destacar que el final… Joder, el final acaba abierto y para nada con el asesino atrapado, la autora nos deja con un cliffhanger enorme, SIN CONTINUACIÓN.
 
Estamos todo el tiempo bajo el punto de vista de Lylah, por lo que podemos ver sus miedos, sus pensamientos, sus ilusiones, su enamoramiento por su amigo Chace, sus preocupaciones, sus ataques de pánico; hay mucho en ella de la cual me sentí algo identificada, el cual creo que también afectó el por qué me gustó tanto. Aparte, la relación que tenía con sus amigos me entretuvo mucho, realmente sentí que había una buena relación de amistad con todos, si bien la parte romántica entre Chace y ella no me causó mariposas ni revoloteos.

Vamos a hablar del asesino. Pensaba dejarlo para el final, pero fue él quien me mantuvo con la nariz pegada a la tableta todo el tiempo. Durante el 90 % del libro, se nos dejó dicho que el asesino es un ex de Lylah, Jake. Fue un chico que ella rechazó el año anterior días antes de San Valentín. Jake encaja perfectamente en el perfil establecido del asesino: lo suficientemente fuerte como para cargar un cuerpo, conocido de Lylah y sus amigos, conocedor de la zona y el campus, con conocimientos médicos como para rasgar un cuerpo y sacarle el corazón, blablablá.
Hubo una escena donde el asesino intercepta a Lylah durante un festival, la acecha por atrás, la sujeta y tiene un acercamiento intenso con ella que hasta le permitió posar sus labios en su cuello. Fue un acoso extremo.
Ustedes ya saben que yo estoy loca de remate, PERO ME ENCANTÓ ESA ESCENA.
Yo sé que estoy terrible y pésimamente mal de la cabeza como para que me gusten los asesinos psicópatas o como para haberme enamorado con una escena así que en la vida real daría un miedo atroz, pero no puedo evitarlo, babé con esa escena, en especial cuando se revela la identidad del asesino…
Entienden ahora por qué me gustó tanto el jodido libro.
La obsesión del asesino con Lylah, capaz de ir deshaciéndose uno a uno de los amigos de Lylah si ella no cumple sus demandas, si ella no va con él por las buenas; las notas que deja inteligente y estratégicamente para sus amigos y para ella; los mensajes que llega a compartir en cierto momento con ella; cada momento en que él da señales de vida; todo eso me encantó mucho. En cierta parte, el lector puede preveer quién es el asesino, a mí se me pasó por la cabeza pero… cuando lo confirmé, ¿creen que eso menguó mi fangirleo?
CRECIÓ.
Esta es la primera novela que leo de la autora, resultando ser una experiencia completamente placentera. Sin lugar a dudas acabaré recurriendo a más de su trabajo, si es de este estilo –y si tiene un asesino igual de psicópata y obsesionado, MÁS AÚN.
Reitero: la obra no es para todo el mundo. Es súper sencilla, no es lo mejor en construcción, a veces resulta irreal –con esto me refiero a que, por ejemplo, la policía aquí es una mierda para hacer su trabajo, cosa que obviamente resulta a favor de la trama– pero si no tienes problemas para ignorar eso, puedes disfrutar enteramente este libro, casi tanto como yo lo hice.


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